4 dic 2011

En busca de ese texto

Nota: llevo ya bastante tiempo queriendo colgar este texto, un texto escrito en un momento en el que me encontraba de muy mala hostia conmigo mismo y con el mundo entero en general. Espero que se entienda por tanto como una ida de olla puntual (e irónica) y no como una declaración de intenciones propiamente dicha.

Me apetece escribir algo realmente bestia, algo que ofenda al mismísimo Mourinho, algo que haga llorar a la ya difunta cúpula de ETA y que consiga que no se le empalme a Berlusconi en un par de meses. Quiero juntar tantas palabras despectivas que pueda ser considerado delito contra la humanidad, que el Papa excomulgue a todo aquel que tan siquiera se atreva a hablar sobre ello, que los informativos quiten medio minuto de hablar sobre el nuevo corte de pelo de Neymar para mostrar su rechazo a esta barbaridad. 


Deseo enormemente ponerme sobre un puto folio inmaculado y hacer que el Foro de la Familia pida responsabilidades hasta a  las empresas papeleras por tal aberración, que Rubalcaba y Rajoy se pongan de acuerdo en prohibir el acceso a Internet para que nadie pueda exponerse a este texto cancerígeno, que vuelva fachas a los rojos, que vuelva humanos a los fachas.  Muero por encontrar las palabras necesarias que provoquen suicidios en cadena en Telecinco por exceso de sensacionalismo, que La Sexta pase a ser dirigida por Rouco Varela por decisión de la Unión Europea, que Intereconomía decida solo por ello hacerme una oferta de empleo vitalicia.


Quiero estar ya frente a este texto, paladear cada una de sus ofensas gratuitas, deleitarme con los insultos fuera de contexto, saborear cada una de las falacias que tanto mal van a hacer a tanta gente y empaparme de todo su mal gusto. Deseo con tanta fuerza alcanzar el sumun del hijoputismo escrito que jamás empezaré a redactarlo, dado que, si por algún casual consigo acercarme a todo lo que aspiro, no tendría nada más que hacer en la vida. Todo estaría dicho y ya no habría más que añadir, NADA. Por tanto me alegro enormemente de mi actual situación,es decir, de que no exista nada de lo que quejarme. 

No me falta de nada (al menos materialmente hablando); mis padres tienen trabajo, nadie de mi familia sufre problemas de gravedad y todavía hay gente que es capaz de aguantarme (cada vez menos, dicho sea de paso). Pero sin duda, el principal motivo que tengo para no quejarme es que, gracias a Dios (o a quien sea en el que creáis)  en mi carrera todavía no me han enseñado NADA de como mejorar mi habilidad con las palabras (y este es ya el segundo año), por lo que ese texto, el perfecto epitafio de cualquier ser viviente, todavía me queda muy lejano.

22 nov 2011

Filosofía de mercadillo

Porque cuando te tiras por la mejor montaña rusa del parque de atracciones 50 veces al día, la acabas aborreciendo. Para ti, volverte a montar no es ya algo excitante, sino una rutina, una más, ya solo quedan otras cuarenta y nueve. 


Sin embargo, si solo te subes a ella unas cuantas veces cuando  vas a la feria y no vuelves a visitarla con frecuencia, con casi total seguridad no te cansarás nunca de la experiencia. Es más, disfrutarás al máximo cada viaje, dado que es posible que no se vuelva a repetir en una larga temporada.



Seguramente, cada cierto tiempo, desearás con ganas volver a experimentar las sensaciones vividas en la atracción, aunque sabes que es precisamente el no poder tenerla a diario lo que te hace ansiarla con tanta fuerza.

19 nov 2011

Jornada de reflexión

Y reflexiono; reflexiono quizás por llevarles la contraria a los partidos políticos que, redes sociales mediante y por medio de sus fieles subordinados, contaminan un día que perdió todo su sentido hace ya muchos años.
Empiezo leyendo atentamente todas las cartas que, afectuosa y personalizadamente, me han mandado los líderes de los tres o cuatro partidos que a día de hoy pueden seguir permitiéndose este despilfarro. Miro con atención sus propuestas y lo único que alcanzo a comprender es que estas son más difíciles de entender a medida que el partido político en cuestión tiene más posibilidades de izar su bandera en la Moncloa. También observo como PP y PSOE se han tomado la molestia de marcar por nosotros a todos sus candidatos al Senado en las papeletas, a pesar de que sea el único órgano de gobierno en el que se permite votar a aspirantes de distintos partidos (quizá esta libertad tenga que ver con el hecho de tratarse de un órgano que no sirve para nada).

Echo un vistazo después a las páginas webs de algunos de estos partidos y tampoco saco mucho más en claro de lo que ya había averiguado antes en este afán reflexionador; es latente que los partidos que más se mojan en los cambios que consideran necesarios llevar a cabo en nuestro país son aquellos que menos posibilidades tienen de hacerlos efectivos. También me encuentro con varios partidos pequeños que no han podido presentarse en esta ocasión en varias provincias al no encontrar avales suficientes, avales que solo son necesarios desde estas elecciones por el divino deseo de los dos grandes partidos de nuestro país. Quizás me esté pasando de reflexionamiento pero ¿No supone un duro recorte democrático el hecho de no permitir a grupos políticos, por pequeños que sean, presentarse a unas elecciones? O mejor dicho ¿No supone un recorte de libertades para los ciudadanos el no tener la oportunidad de votar las ideas con las que más se identifican solo porque estas no son compartidas por un número suficiente de personas? No, definitivamente se me ha subido el reflexionismo a la cabeza.
También le doy vueltas al tema del voto útil. Quizás en otras provincias la gente tenga más suerte, pero en La Rioja solo se reparten 4 diputados y desde que tengo memoria, toda la vida han salido dos del Partido Popular y dos del Partido Socialista. Este año se habla de la posibilidad de que sean tres para el primero pero en ningún caso de que entre un nuevo partido a este reparto, con lo cual y reflexionativamente hablando, sé de sobra que en caso de votar a un partido que no sea uno de los anteriores, mi papeleta será igual de útil que una Ley Sinde en el norte de África.
Así que después de estos minutos dedicados a ejercer mi derecho a reflexionar el día que me mandan hacerlo, aún no tengo claro a quién votar, ni siquiera si votar o dibujar algo gracioso en una papeleta para que luego ésta salga en los informativos tras la noticia de la victoria del señor del puro, Quizás lo único que he sacado en claro en el día de hoy ha sido por boca de mi madre cuando me ha comentado que aunque no está de acuerdo ni con la gestión del PSOE ni con las “no propuestas” del PP para solucionar el panorama,  va a tener que decantarse entre ambos partidos porque (al menos en La Rioja, pero también en otras muchas provincias) cualquier otra cosa que haga con su voto, tristemente, no va a servir para NADA.

22 oct 2011

Esa pregunta incómoda

Siempre llega esa pregunta incómoda, esa que se sacan de la manga tus vecinos cuando no saben de qué hablar contigo, esa que los profesores superguays utilizan para dar paso a su discurso ultra motivador a lo Steve Jobs (D.E.P., ya que estamos), esa con la que tus padres buscan una justificación por tu parte al futuro tan negro que te espera - ¿Por qué quieres ser periodista? Y aquí empieza la retahíla de argumentos y escusas para justificar el haberte metido en una carrera cuya complicación es similar(al menos en  a lo que a estudio teórico se refiere) a 3º o 4º de la ESO (aunque sin que los profesores puedan llamar a tus padres para decirle lo impresentable que es su nene). Y es ahí como digo cuando todo estudiante metido a este paraíso de la holgazanería tiene que pagar su peaje dando un motivo más original (aunque no por ello más cierto) que el de “porque es la única carrera que me permite pasar ocho meses de vacaciones y dos semanas de estudio y no al revés”.


En mi caso mi motivo es bastante estúpido, lo cual (creo) lo hace más real. Siempre me ha gustado leer y escribir, aunque curiosamente desde que hago periodismo son dos de las cosas que menos hago a lo largo de la semana. Pero cuando me tocó elegir después de Selectividad qué quería seguir estudiando solo pude pensar en la música. Al igual que la gran mayoría de los que quieren llegar a ser periodistas deportivos no son más que deportistas frustrados (y cuando digo periodistas deportivos se puede meter en el mismo saco a los de cine, tecnología, arte…) en mi caso es la música mi gran asignatura pendiente. Siempre quise llegar a ser uno de esos pulgosos bohemios que con unas chanclas y una guitarra española mal afinada consiguen hacer que te olvides de toda la mierda que te rodea. Pero la segunda mujer de Camarón nunca quiso llevarse bien conmigo y jamás he conseguido hacer algo más que tocar tres acordes seguidos (aunque me sirvió para deleitar a mi abuela). Así que como yo no podía domarla (a mi abuela no, a la guitarra) empecé a escuchar a los que lo sabían todo sobre ella.


Y así llegaron a mí Jimmy, Clapton, Page o Richards, que me hicieron ver lo bello que era aquello a lo que yo nunca llegaría más que a poder escuchar. Y empecé a comprar revistas de Rock. Y me sentí profundamente estafado en la gran mayoría de los casos porque veía como gente sin ninguna idea musical despotricaba contra verdaderos dioses de las seis cuerdas. Y empecé a pensar que yo podría ser uno de esos patanes, que quizás mi destino era dedicar mi triste vida laboral a comentar la actualidad y el pasado de la Música con mayúsculas. Así que aquí estoy, donde Hendrix me ha querido llevar. Porque ya que no podré nunca hacer un riff con los dientes, ni con los dedos, ni siquiera con el puto Guitar Hero, al menos intentaré hacer lo que tan bien hacen los grandes empresarios o los representantes de artistas: vivir de las virtudes de otros.

17 oct 2011

El ludópata autómata


Estoy sentado frente a la máquina y lo observo todo. Me sorprende el respeto con el que se acerca a la tragaperras un hombre ya entrado en años. Veo en su rostro su lucha interna, su esta vez ya no me coges pero también su ferviente deseo de acercarse a uno de esos aparatos que tantas alegrías y penas le han dado en los últimos años. Llega hasta ella tardando más del doble de tiempo en el que una persona de su edad hubiese alcanzado ese conjunto de botones de plástico y luces parpadeantes. El hombre pasa unos segundos frente a ella hasta que se atreve a introducir su mano derecha en el bolsillo en busca de alguna moneda dorada que llevarse a la rendija.


Quizás en esos segundos de duda busca una excusa para esta nueva incursión en el mundo de la ludopatía; esta vez lo tiene fácil, la larga parada en una estación de servicio, fruto de esos contratos fraudulentos  entre empresas de autobuses y bares de carretera, le vale como justificación esta vez. Aunque seguramente mañana será el descanso para tomar el café en el trabajo, pasado quizás el encontrarse con demasiada calderilla en los vaqueros, otro día el tener claro que la máquina “está caliente”… 

La primera moneda, como tantas primeras cosas en la vida, le cuesta meterla. Palpa con lentitud pero con ansiedad sus bordes ondulados durante unos extensos segundos hasta que se anima a deshacerse de ella para siempre. Pero tras este desvirgamiento económico, al menos de ese día (espero), el ludópata evoluciona. Poco a poco se ve como escapa de este mundo de mierda para ir al otro lado, para ser parte de la máquina a la que subvenciona, para abandonar los sentimientos y convertirse en un autómata con cuatro velocidades y dos movimientos, meter moneda y pulsar botón.


A este nuevo ser no le importan los resultados de sus inversiones a corto plazo. Apenas mira a la pantalla, no le afectan las voces chirriantes y sumamente molestas (creo que son las mismas que te amargan el viaje en tu GPS) que le indican que avance, que avance pero el sigue sin mover ni un músculo de su cuerpo, salvo los necesarios para realizar sus tareas mecánicas. Ni siquiera dirige la mirada a esa macedonia de frutas que se van combinando de forma azarosa (o eso dicen) por medio de tres rodillos cada vez más desgastados. En los más de cuarenta minutos que dura la parada del autobús de línea apenas observo un cambio de gesto en su rostro salvo una leve sonrisa que escapa de sus labios cuando la voz estúpida y metálica de su compañera le indica que ha conseguido un premio y empieza a vomitar monedas a mansalva. Lástima. Más combustible para que el autómata prosiga con su labor.

18 may 2011

Cansancio

Está ocurriendo algo grande, algo muy grande. Pero creo que muy pocos se dan cuenta realmente de la magnitud que tienen las protestas que, en casi toda España, se están desarrollando en contra de ¿Qué? Eso es lo más curioso de todo.Ni los políticos, ni los pedantes tertulianos de una y otra cadena, ni siquiera muchos de los que sujetan una pancarta en Sol o en la Plaza del Mercado de Logroño tienen muy claro cual es el motivo concreto de esta rebelión popular.

Porque, sinceramente, pienso que no hay un casus belli en estas sentadas masivas, que no se ha producido nada extraordinariamente reprochable en estos últimos años como para concentrar la indignación de la gente en un ser o en una institución en concreto.

El problema, en mi opinión, es el cansancio acumulado. Cansancio de asistir al juego en el que los dos grandes partidos mayoritarios prefieren dedicarse a desacreditar la labor del rival antes de pensar en cómo sacar al país de la situación que ellos han creado.Cansancio de que el número de personas que pierde su puesto de trabajo en nuestro país no deje de crecer mientras que los sindicatos  se dedican a dar palmaditas en la espalda a Zapatero. Cansancio de no entender cómo las previsiones económicas de nuestro país para el próximo lustro difieren tanto según las exponga  la Comisión Europea o la vicepresidenta del Gobierno. Cansancio de escuchar, leer y ver como los medios de comunicación prefieren dedicar su espacio informativo a seguir la pista de un presunto violador antes que  a atender las protestas de miles de ciudadanos.  Cansancio de observar como muchas de estas fuerzas del poder, políticos, sindicatos y medios, pasan de definir estas marchas como "pequeñas protestas antisistema" a querer subirse al carro. Cansancio de pensar que dentro de una semana todo este revuelo quedará en nada y volveremos a dedicarnos a seguir por los informativos cuál va a ser el próximo fichaje del Madrid.

4 may 2011

Valientes imbéciles


Pues sí, ya lo habéis conseguido. Enhorabuena amigos norteamericanos: habeís matado a Bin Laden. Sí, a ese árabe desequilibrado que (presuntamente) ideó el peor atentado terrorista en la historia de vuestro país, a ese amoral terrorista que se os llevaba resistiendo diez años y que, de vez en cuando, os mandaba mensajitos  vía Al Jazeera, a ese líder del extremismo islámico cuya existencia  no dejaba dormir a vuestro antiguo presidente. Valientes imbéciles. Seguramente con este asesinato de un cuasi sesentón con problemas conocidos de salud habéis condicionado la vida de otras personas, ya sean de vuestro país o de otro occidental, posiblemente por el deseo de poneros la medallita de haber liquidado a balazos a vuestro principal nemesis habéis dado un argumento de peso a los grandes líderes radicales a declarar la guerra al enemigo del norte.

¿Cuál sería la situación de ETA en el País Vasco si la Policía Nacional se hubiese dedicado a asesinar a sus líderes en lugar de a detenerlos? El que siembra odio no puede esperar recoger fraternidad. Si Obama tuviera aún algo de la coherencia que demostró en sus primeros pasos al frente del gobierno estadounidense, creo que debería hacer como Sergio Ramos y tirar su premio Nobel al vacío.

 ÉL, primer presidente negro de un antiguo país racista; ÉL, candidato que prometió escapar del crimen contra la humanidad que había perpetrado Bush; ÉL, personaje carismático de discurso fácil al que casi todos habríamos votado en su momento si hubiésemos tenido opción,  ha demostrado con este asesinato dar prioridad a reparar su maltrecha popularidad antes que al mantenimiento del orden político mundial.

Ya tenéis lo que querías amigos norteamericanos, el símbolo del mal está pudriéndose bajo el mar mientras os preparáis para una venganza que no hubiese sido necesaria si, como hizo vuestro anterior dictador (digo, presidente) hubieseis capturado al yihadista y le hubierais sometido al yugo de la justicia, que tanto en su país como en el vuestro, hubiese decretado su muerte, pero que hubiese supuesto poner algo de democracia (tampoco se crean que mucha) de por medio.

Por cierto, acabo de leer en El País que la popularidad de Obama ha ascendido en tropecientos puntos desde el pasado día dos de Mayo. Cada vez me alegro más de que Zapatero haya declarado que no tiene intención de presentarse a las próximas elecciones.
 
↑Top